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Historias cortas III: La estrella diminuta

Una estrella diminuta

Había una vez una estrella muy, muy chiquitita, tan pequeñita como un mosquito, que vivía en el cielo junto a sus papás, dos estrellas enormes. La pequeña estrella era muy curiosa y siempre quería verlo todo, pero sus papás le decían que aún era pequeña para ir sola, y que debía esperar.

Un día, la estrella vio un pequeño planeta azul; era tan bonito que se olvidó de lo que le habían dicho sus padres, y se fue hacia aquel planeta. Pero voló tan rápido, tan rápido, que se desorientó y ya no sabía volver.
Una vez en la Tierra, donde creía que lo pasaría bien, la gente y los demás animales la confundieron con una luciérnaga brillantísima, así que todos querían atraparla. Huyó como pudo, muy asustada, hasta que se escondió tras una sábana. Entonces todos pensaron que era un fantasma, y huyeron despavoridos. La estrellita aprovechó su disfraz para divertirse muchísimo asustando a todo el mundo, hasta que llegó a una montaña en la que vivía un gran dragón. La estrellita también trató de asustarle, pero no sabía que era un dragón comefantasmas, y cuando quiso darse cuenta, se encontraba entre las llamas de fuego que escupía por su boca el dragón.
Afortunadamente era una estrella muy caliente, así que pudo escapar del fuego y del dragón, pero acabó muerta de miedo y de tristeza por no estar con sus papás. Estuvo llorando un rato, pero luego se le ocurrió una idea para encontrar a sus papás: buscó una gran roca en una montaña altísima, y desde allí, mirando al cielo, se asomó y se escondió, se asomó y escondió, y así una y otra vez. Sus papás, que la andaban buscando preocupadísimos, vieron su luz intermitente brillar en la noche, y acudieron corriendo a señalarle el camino de vuelta.
Así la estrellita vivió muchas aventuras y aprendió muchas cosas, pero ya no se le volvío a ocurrir irse solita hasta que fuera mayor.

Escrito por Pedro Pablo Sacristán

¿Qué dicen? ¿Les ha gustado? Es bastante infantil, sobre obediencia, respetar reglas y eso. Pero es linda. Y también nos dice que a pesar de la situación en dónde nos encontremos se puede encontrar una salida :D

Por cierto, nueva cabecera en el blog ¿qué les parece? El dibujo lo hice yo basándome en otro, en mis momentos de ocio o cuándo me aburro en una clase me pongo a dibujar, este es uno de los frutos de esos momentos :3

¡Feliz sábado!

Historias Cortas (II): El Verdugo (Arthur Koestler)

En esta nueva sección, cada semana espero publicar una historia corta, ya sea mía o de potros autores, es que últimamente me he topado con algunas que vale la pena conocer. Espero les gusten :D
La de hoy es una que realmente me encanto, el autor logró ganarse mi admiración con una historia tan corta pero alucinante. ¿Qué piensan de ella?

El verdugo Wang Lun 
Una vieja historia china 
Imagen extraída de: AQUÍ

Durante el reinado del segundo emperador de la dinastía vivía un verdugo llamado Wang Lun. Era un maestro en su arte y su fama se extendía por todas las provincias del imperio. En aquellos días las ejecuciones eran frecuentes y a veces, había que decapitar a quince o veinte personas en una sola sesión. Wang Lung tenía la costumbre de esperar al pie del patíbulo con una sonrisa amable, silbando alguna melodía agradable, mientras ocultaba tras la espalda su espada curva para decapitar al condenado con un rápido movimiento cuando este subía al patíbulo.

Este Wang Lung tenía una sola ambición en su vida, pero su realización le costó cincuenta años de intensos esfuerzos. Su ambición era decapitar a una condenado con un mandoble tan rápido que, de acuerdo con las leyes de la inercia, la cabeza de la víctima quedara plantada sobre el tronco, así como queda un plato sobre la mesa cuando se retira repentinamente el mantel.

El gran día de Wang Lung llegó por fin cuando ya tenía setenta y ocho años. Ese día memorable tuvo que despachar de este mundo a dieciséis personas para que se reunieran con las sombras de sus antepasados. Como de costumbre se encontraba al pie del patíbulo y ya habían rodado por el polvo once cabezas rapadas, impulsadas por su inimitable mandoble de maestro. Su triunfo coincidió con el duodécimo condenado. 
Cuando el hombre comenzó a subir los escalones del patíbulo, la espada de Wang Lung relampagueó con una velocidad tan increíble, que la cabeza del decapitado siguió en su lugar, mientras subía los escalones restantes sin advertir lo que le había ocurrido. Cuando llegó arriba, el hombre habló así a Wang Lung:

—¡Oh, cruel Wang Lung! ¿Por qué prolongas la agonía de mi espera, cuando despachaste a todos los demás con tan piadosa y amable rapidez?

Al oír estas palabras, Wang Lung comprendió que la ambición de su vida se había realizado. Una sonrisa serena se extendió por su rostro; luego, con exquisita cortesía, le dijo al condenado:
—Tenga la amabilidad de inclinar la cabeza, por favor.


El autor:
Arthur Koestler (Budapest, 5 de septiembre de 1905 - Londres, 3 de marzo de 1983), fue un novelista, ensayista, historiador, periodista, activista político y filósofo social húngaro de origen judío.1 2 Su nombre de nacimiento fue Kösztler Artúr, que cambió posteriormente a Arthur Koestler al nacionalizarse británico. 

Historias Cortas (I): La Ovejita Negra (Elizabeth Shaw)

En esta nueva sección, cada semana espero publicar una historia corta, ya sea mía o de otros autores, es que últimamente me he topado con algunas que vale la pena conocer. Espero les gusten :D
La de hoy es...

¿A qué está preciosa? Para que no digan que las ovejas negras somos malas y no hacemos nada bueno y todo lo que dicen de las ovejitas negras. u.u ¡Espero sus comentarios!
P.D. Publiqué la foto del libro donde la tome porque si la escribía solo quedaba en como... 5 líneas y se vería realmente corta, así que, dejo la imagen :)